El Soberano

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sábado, 29 de junio de 2013


  • LEGALIZACIÓN DE LAS DROGAS EN EL ECUADOR (OPINION)

    En estos últimos días ha vuelto a resonar como ya algunas otras veces atrás la tesis de legalizar el consumo y la venta de sustancias sujetas a control, despertando en la sociedad nuevamente el debate de: ¿qué tan beneficioso ha sido la penalización de la venta de sustancias sujetas control?. En respuesta a esto haremos un breve y desapasionado análisis para resolver y dilucidar esta interrogante. 

    Los ecuatorianos debemos saber que la ley que penaliza y controla la venta, intermediación y exportación de sustancias sujetas a control es la ley de control de sustancias estupefacientes y psicotrópicas que se conforma de 128 artículos incluyendo las disposiciones generales y cinco disposiciones transitorias. Esta ley castiga a quienes cultiven plantas de las cuales se pueda extraer elementos para sustancias sujetas a control, a quienes las `produzcan, elaboren o fabriquen, a quienes oferten sustancias estupefacientes y psicotrópicas, a quienes las trafiquen e incluso esta ley sanciona la tenencia de sustancias estupefacientes y psicotrópicas con penas privativas de libertad altísimas, de reclusión mayor extraordinaria por considerar que el delito de tráfico de drogas es un delito de Lesa Humanidad de acuerdo a una “tesis errada” apoyada convenientemente por grupos de poder (Países Desarrollados) que buscan poner un freno a la fuga indiscriminada de capitales Descomunales hacia países subdesarrollados que se produce gracias a este negocio.

    El Ecuador específicamente siempre ha sido un país de tránsito, lo que produjo que se acrecente el tráfico interno y la creación de mafias y grupos fuera de la ley que han sembrado la violencia y el terror en nuestras ciudades disputándose a sangre y fuego el territorio. Como consecuencia de lo manifestado se acrecentaron la comisión de delitos contra las personas y contra la vida. ¿Podemos decir entonces que encontramos algún beneficio ejerciendo la prohibición, es decir penalizando el tráfico de sustancias sujetas a control?

    Yo, al igual que muchos juristas modernos nos mostramos agnósticos de penalizar este tipo de conductas debido a que no cumplen con el Rol que debe cumplir el derecho punitivo en una sociedad moderna. Es que hay muchas razones por los cuales podemos comenzar a rebatir la prohibición de las sustancias sujetas a control. Entre ellas, para mí la principal, es que estos tipos penales fueron creados para castigar a los grandes narcotraficantes dando una pena en proporción a la lesión al bien jurídico de la salud pública que su producto cause, es decir entre más droga produzcan o vendan más fuerte debía ser la sanción. Esto en la praxis no se cumple porque la gran mayoría de los reos por delitos de tráfico de drogas han sido simples intermediarios o como decimos vulgarmente “Mulas”, personas que por necesidad o simplemente por incautas fueron designadas de transportar las sustancias sujetas a control de un lugar a otro a cambio de una retribución económica que es una parte realmente mínima con respecto al costo real en el mercado que alcanzan estos productos. Esto vuelve a las penas por estos delitos desproporcionadas y muchas veces injustas. En lesión de los principios constitucionales de proporcionalidad y favorabilidad. 

    Ahora viene el Debate: ¿Está el Ecuador preparado para legalizar el consumo de sustancias sujetas a control? En mi criterio ya estamos preparados para empezar un proceso que puede durar algunos años pero que despenalizará paulatinamente el consumo y la venta de sustancias estupefacientes y psicotrópicas en beneficio de la sociedad en general.

    Al principio habrá mucha gente rehacía que verá con malos ojos este tipo de propuestas y las satanizará como toda propuesta novedosa. Pero los resultados saltarán a la vista con el pasar del tiempo. Ya que analizando objetivamente, el fenómeno de las drogas ha sido tomado por los gobernantes como un problema eminentemente económico que busca frenar la fuga de capitales de países desarrollados hacia países productores valiéndose del derecho penal para imponer penas realmente altas y desproporcionadas con relación a la conducta cometida. Ya que si nos ponemos a pensar el Tráfico de Armas mata a más personas de lo que hacen las drogas y las penas por este tipo de delitos son inferiores que las penas por tráfico de sustancias sujetas a control. Será porque quienes manejan el negocio de la venta de armas son las grandes potencias? –Piense

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