El Soberano

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jueves, 4 de julio de 2013

Prensa Colombiana en contra de Ecuador, . Sera eso libertad de expresión?

04 JUL 2013
ACTUALIDAD
PUNTO DE VISTA

Mentiras, insultos, sesgos, ignorancia, venta de contenidos: Prensa mercantil de Colombia contra Ecuador

Raúl Vallejo, embajador de Ecuador en Colombia

Los propietarios de los medios han tenido la habilidad ideológica de identificar a su negocio con la libertad de expresión, utilizando para sus fines políticos encubiertos a la mayoría de periodistas que de buena fe trabajan profesionalmente en tales medios; sin embargo, cada  vez resulta más claro que el negocio de los medios de comunicación en el planeta es un instrumento del capital para la penetración y dominación cultural e ideológica de nuestros pueblos. En Latinoamérica, la Sociedad Interamericana de Prensa es el cartel de propietarios que actúa concertadamente para promover y defender tanto los intereses del capital como los de su propio negocio.
Atacar al Gobierno ecuatoriano de la Revolución Ciudadana se ha convertido en una consigna concertada por el emporio mediático. Para ello, bastan dos o tres consignas aparentemente liberales, una manipulación desvergonzada de los hechos, interpretaciones antojadizas que no dan cuenta de los textos sino de los prejuicios, y calificativos de todo calibre destinados a socavar la legitimidad democrática del Presidente de  Ecuador. Dado que los representantes locales del sistema corporativo al servicio del capital financiero transnacional han perdido poder político en Ecuador, la estrategia se ha volcado a presionar desde afuera a través de sus instrumentos ideológicos, en típica actitud neocolonial  y pretender gobernar la voluntad popular del país con instrumentos, de apariencia neutra, manejados por burócratas internacionales y carteles de propietarios que responden a los intereses del capital.
La campaña de El Espectador y otros de Andiarios
En las coyunturas recientes, el abordaje de temas referidos a Ecuador por parte de algunos de los mayores medios de comunicación colombianos adolece de falta de veracidad y equilibrio, y ha cultivado sentimientos de animadversión contra el Gobierno y contra el país en general, por la vía de la estigmatización. Estos medios han compuesto sus agendas informativas casi exclusivamente con representaciones negativas del Gobierno, de la realidad que vive el país y de la sociedad en su conjunto, incluso falseando la realidad y negándose a rectificar.
En una columna de El Espectador (“Correa”, por Andrés Hoyos, 17 de junio) nuestra sociedad fue descrita como “inmadura” y “averiada”, que “debe refugiarse en un remedo autoritario”. El señor Hoyos citó el período 1985-2005 como un lapso en el que hubo diez presidentes. La periodización utilizada revela ignorancia sobre la realidad del país o mala fe, pues los períodos presidenciales 1984-1988, 1988-1992 y 1992-1996 se cumplieron según la Constitución.
Atacar al Gobierno ecuatoriano se ha convertido en una consigna del emporio mediáticCiertamente, Ecuador tuvo un período de inestabilidad política entre 1997 y 2005, pero el señor Hoyos olvida que aquella crisis fue, entre otros motivos, producto de las contradicciones entre grupos regionales del capital financiero, una guerra mediática entre los medios que representaban a tales grupos, y una representación partidaria comprometida directamente con tales intereses económicos antes que con un programa político ciudadano. Todo lo cual, dicho sea de paso, nos llevó a la pérdida de la moneda nacional. Hoyos, que en su columna admite que es difícil entender al Ecuador, sigue sin entender a la sociedad ecuatoriana sencillamente porque no investiga la historia, no estudia la política y lo que escribe lo hace desde el prejuicio y la superficialidad.
En esa agenda mediática sesgada hay un capítulo que ha tenido especial fuerza: el tratamiento de la promulgación de la nueva Ley de Comunicación de Ecuador. Al respecto, el pasado 14 de junio se produjo un evento altamente significativo: los diarios colombianos agrupados en Andiarios, a pedido de sus colegas ecuatorianos, decidieron inmiscuirse descaradamente en la política interna del Ecuador y publicar conjuntamente un editorial contra la promulgación de la ley, con el sesgo claro de atacar el acto legislativo que recién iba a producirse ese día. Una publicación de esta naturaleza, con el impulso de Andiarios, no se había producido ni siquiera frente a grandes problemas y decisiones de la propia Colombia.
En diario El Espectador, el editorial fue anunciado con una fotografía a gran tamaño, en portada, que algunos lectores descubrieron que fue manipulada. La gráfica mostraba a un manifestante con la boca tapada, con el título “Contra la mordaza” y un pie de foto que decía: “En el gobierno de Rafael Correa ha sido común que los ciudadanos protesten por las denuncias (…) contra varios medios”. En realidad, tal como se descubrió, la fotografía correspondía a una manifestación contra un gobierno anterior, desarrollada por Pedro Restrepo, quien lleva adelante una lucha de décadas por esclarecer la desaparición de sus hijos.
Ante la avalancha de críticas en las redes sociales, al día siguiente El Espectador publicó una “aclaración”, ya no en la portada en gran tamaño sino en un espacio reducido en una página interior. La “aclaración” admitía, efectivamente, que la foto correspondía a una protesta contra un gobierno anterior, pero no aceptó explícitamente la manipulación de la imagen, y, lo que es peor, nunca ofreció las disculpas del caso tanto a los lectores por la falsedad informativa como a Pedro Restrepo por la utilización de su imagen para fines claramente políticos. Esa portada es una muestra antológica de la soberbia que caracteriza a los medios mercantiles cuando se ven agarrados en falta.

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